Abr 27 2012

Adios y gracias, don Josep. ¿Hola… quien, Barsa?

Trece títulos en cuatro años. El máximo rival reducido al máximo posible gracias a sus genialidades desde el banquillo. Amo y señor de los corazones blaugranas. Gran capitán un barco catalanista y muy muy grande. Inspiración para chicos, grandes, jugadores y entrenadores. Hablo del hombre del día, don Josep Guardiola y Sala.

Estoy seguro desde el partido de semifinales de Champions que Guardiola no seguía. Lo ha dilatado mucho, su relación con la directiva de Sandro no ha sido la mejor últimamente y el no quería perpetuarse. Hubiera sido más mágico irse con otra Champions, otra Liga y una Copa del Rey bajo el brazo pero el fatalismo deportivo lo ha evitado. No ha podido ser. Considero que se toma la marcha de Pep desde muchas aristas y con varias razones bien claras: La primera y menos importante, la de los periódicos de Madrid, donde catalogan un fracaso por parte del Barça esta temporada a manos del equipo blanco de la capital y Pep, desgastado por las constantes luchas dialécticas con su antagónico ‘amigo’ José Mario Santos ‘Mourinho’ ha decidido dar un paso al costado. La segunda, es el corto tiempo que avisó que sería entrenador del Barça y sus contratos a un año que le gustaba apalabrar. No quería perpetuarse porque sabe, lo ha visto y ahora vivido que ser entrenador del mejor equipo del mundo -y posiblemente de la historia moderna- conlleva una presión cancerígena casi. Vamos que -en albur se dice que- entró sin canas cuando tomó el equipo y ahora le dejaron sin pelo y los pocos, muy grises. La tercera, es probar retos exóticos o probar retos más grandes en otros países, sea con un club o una selección. No me cabe duda que el es el hombre que traen los petrodólares como esperanza para que la Selección de Catar sea protagonista en 2022.

Pep regresará al Barça. El será como Franz Beckenbauer, el jugador alemán más universal que se conoce. Campeón de todo con su Bayern de jugador, de técnico y de directivo. Campeón de todo con su Alemania de la misma manera. La parroquia blaugrana alucina con su ascensión a los altares presidenciales donde se necesita esa cordura de la que el presume -sin hacerlo, claro-. Pero Guardiola considera que es mejor irse como ídolo que como hombre desterrado. Mira que en el fútbol estas cuestiones son increíblemente cambiantes. De Dios a maldito en cuestión de jornadas. Un año sabático y un periplo por el fútbol europeo después -Nada de Chelsea, Manchesters o Milanes, el tiene corazón solo para el Brescia y la Roma en Europa- parece ser la hoja de ruta del entrenador sampedorino.

¿Y el Barça, entonces? Así como Bielsa dejó viudas en Chile y si se va, en Bilbao, mañana se muere el ‘marido’ de todas las mujeres barcelonistas. Dejando el mal chiste de lado, Rosell y Zubizarreta llevan cocinando el plan B hace meses, dado que estamos en Mayo y la plantilla se trabaja desde Junio -aunque los players estén de vacaciones-. El estilo de juego del Barça es lo que impera en el club, desde los chavalines hasta el primer equipo, fichajes incluidos. Se busca un entrenador del perfil atacante, de toque y yo recomendaría, que se añadiera un toque de defensa fuerte, férrea. El baile de nombres ha comenzado y para no hacernos tanta pelota, los dos nombres que tengo sobre la mesa son Tito Vilanova y Marcelo Bielsa. Tito por ser la mano derecha de ‘San Josep’ y el “Loco” (además de mi sempiterna admiración) por la admiración que tiene Guardiola a el y a sus métodos, que son poquisimo menos que geniales. De estos dos, el que más tiene números sin duda es Vilanova, porque Marcelo es más romántico, lleva un idilio precioso con el Athletic Club, lo ha metido a pelear por las copas y está contento en el País Vasco. Las diferencias que pudiera crearse con la directiva serían catastróficas para el club, los jugadores y el entorno. Aunque si me lo preguntaran, no dudaría que con Bielsa entraríamos a un nuevo ciclo de éxitos y un poco más de equilibrio. Tito Vilanova es la mano derecha de Guardiola, es lo más cerca de Pep que estaríamos y nos garantizamos la continuidad del grupo, de la estela ganadora y buscando renovar bríos para pelearlo todo con la misma efectividad que estos cuatro años de amor eterno con la afición, el único pero sería su inexperiencia y la paciencia que le podría tener la directiva en cuanto las cosas -de llegar a pasar- no florecieran. No miro a Laurent Blanc (cuestión de ‘feeling’), ni a Ernesto Valverde (entrenador de equipos ‘Europa League’), ni a André Vilas-Boas (le falta curtirse un poco más en Europa), ni a Luis Enrique (seamos serios, no es Guardiola II y ha fracasado en Roma), ni a Joachim Löw (entrenadores alemanes en el extranjero no les va bien). 

Para finalizar, la debacle del Barça 11-12 y de los errores puntuales de Guardiola, ha sido su fortaleza física. Si nos ponemos a analizar, más allá de la suerte, los árbitros o la competencia incansable del Madrid, la plantilla es muy frágil. Carecemos de fibra para pelear las pelotas, cuando muchas veces el toque no es la solución, como contra el Chelsea y el Madrid recientes. Necesitamos DELANTEROS, NUEVES, DE AREA, CLASICOS, FUERTES, algo así como un Drogba más joven y un Larsson 2.0… o sea a Hulk (del Oporto) o Van Persie y a un Diego Forlán dispuesto a regresar por sus fueros. Necesitamos un central joven y un lateral izquierdo, ambos fuertes, de choque y veloces porque nos hemos dado cuenta que Abidal no será eterno por desgracia y para eso tengo dos nombres interesantes: Benedikt Höwedes y Christian Fuchs, ambos del Schalke. Buenos, bonitos y baratos. Usar la cantera es una cuestión maravillosa, pero no hay que abusar, Cuenca y Tello están demasiado verdes y dejamos ir al último ‘nueve’ de la cantera a verlas pardas en Roma -hablo de Bojan-. Montoya, Bartra, Fontás y Muniesa están verdecitos y no vería feo prestarlos a equipos de primera para que se curtieran, a lo Piqué en el Zaragoza.

El modelo, la herencia de perfección que nos ha dejado don Josep Guardiola hay que preservarla, retocarla y mejorarla. Será un reto para un alfarero de alto calibre hacer que este equipo siga peleando las copas con la misma ilusión, intensidad y talento que lo han hecho desde el 2005 cuando Ronaldinho reinaba las campiñas catalanas con su alegría gaúcha y después en el 2008 cuando Messi se comenzaba a elevar a los altares futbolísticos como la máxima deidad conocida.

¡ÁNIMOS BARCELONISTAS, AGRADEZCAMOS A PEP Y SIGAMOS ADELANTE!

¡MAS QUE NUNCA, VISCA EL BARSA!